Cáncer de mama: cómo defendernos

Sabés qué es un factor de riesgo? Son todas aquellas actividades o costumbres que solemos hacer y pueden aumentar las posibilidades de que algo nos suceda. Y ese «algo» nunca es bueno. Aquí nos dedicaremos específicamente a factores de contraer cáncer de mama, y, sobre todo, qué medidas podemos tomar para reducirlas lo más posible.

Alimentación

Un poco de casa cosa. El equilibrio nos ayuda en todos los aspectos de nuestra vida. De nuevo: no es necesario que te reprimas de todas las comidas que te gustan, se trata de moderarte sin dejar de disfrutar. Los arándanos, brócoli, legumbres, son buenos antioxidantes que ayudan a la detección temprana.

Actividad física

No te sientas sola, los que salen del trabajo y solo pueden ponerse el sillón como objetivo… somos un montón! Lo fundamental es pensar en que siempre algo es mejor que nada. Por eso, empezá por donde puedas, volver a  casa caminando, reemplazar ascensor por escaleras, todo suma. Si te animás luego a ir a un gimnasio o salir a caminar, ideal. Con 1 hora de aeróbico dos veces por semana, ya estás tirando unos buenos ganchos contra el cáncer de mama 😉

Alcohol y tabaco

De los peores enemigos ante cualquier afección de nuestro cuerpo. Si bien es de los hábitos más difíciles de abandonar, también es de los que más hacen la diferencia. Y no te confundas, no necesitás que otra persona funciona como incentivo, qué más motivador que tu propia vida? Dejalo HOY.

 

Que duermas bien!

Un descanso adecuado trae más beneficios de los que se piensa. Dormir poco afecta el colesterol, trae jaquecas y hasta puede contribuir al aumento de peso. Las ideales 8 horas, en épocas laborales  intensas o con una abultada agenda familiar, suelen resultar imposibles de llevar a cabo, pero acordarte que ese tiempo es calidad de vida.

Salgamos al sol (protegidas)

Con el sol ocurre algo similar al sueño. Subestimarlo puede ser muy peligroso. Consultá con tu dermatólogo, él sabrá decirte qué factor necesitás según tu edad y tipo de piel.

Consultar con un médico

Con nuestro médico de cabecera tenemos que ser insistentes como los alumnos aplicados, levantando la mano por cada duda o consulta. No es alternativa que nos vayamos del consultorio con preguntas sin resolver. De él depende el modo en que nos sintamos, las molestias o respuestas de nuestro cuerpo. Escuchémoslos y exprimamos su servicio, no olvidés que es su vocación, y seguramente esté encantado de ayudarte.

Autoexploración y data

Consensos médicos globales determinaron que ya no se requieren pasos puntuales para chequear nuestras mamas, sino que se trata de un conocimiento de nuestro propio cuerpo que nos permita alertar, de forma rápida cualquier modificación que pudiera llegar a surgir. Del mismo modo que scrolleamos el cuerpo, valernos de la información de internet puede ser muy útil. Optimizala, acorde a tus comodidades digitales, podés suscribirte a blogs, newsletter, foros, lo que vos quieras. Ah, y un último consejo, como mujeres sororas, viralicemos la info! Compartile a tus amigas, hijas, madres. Cuidate, y cuidá a las tuyas <3